Soñar es la razón de vivir, soñar es tratar de darle sentido a nuestra miseria, soñar es creer que todo algún día se va a acomodar.
Y así como un idiota mas, me dejo absorber por ese verbo tan vulgar, que no tiene escalas sociales, ni religiosas, ni nada; es algo común en todos los seres vivos.
Ilumino mis ojos con una historia de fantasía, inventada por mi creativa cabeza. Revivo la esperanza en mi, puedo encontrar el sentido a todo esto.
Hoy 26 de julio, a un día de mi gran hazaña, continúo varado en el camino de la soledad, preguntándome una y mil veces si soy víctima de algún acto en otra vida que justifique la miseria q yo, como muchos, recibí sin merecer. Trato de excusar mis malos momentos, de no quitarle el poder a Dios; ese poder de igualdad que tiene de dar lo justo y merecido y de ayudar a todas las personas.
Pero enseguida tengo un abrupto cambio de parecer y pienso en que nada ni nadie puede mediar y regular este egoísmo animal que tenemos, este afán de resaltar entre la multitud ya sea con buenos, regulares o malos actos; lo importante es tener el minuto de gloria.
Mi camino comienza con una pequeña redención, tratando de llegar a la confianza absoluta en mí mismo.
Cierro los ojos, escucho a mi cuerpo vacio, el zumbido en mis oídos aumenta, trato de no pensar pero se vienen miles recuerdos a mi cabeza. Puedo observar mi vida en un segundo, pero hay algo que me traba a reconocer mis errores, mis inocentes maltratos tanto a mi persona como a los demás. Es increíble como si tuviésemos una coraza que no nos permite llegar a lo más profundo de nuestra memoria, es inútil, no logro atravesar ese muro.
¿No es el momento de mi liberación personal? ¿Mi vida es una pregunta sin respuestas? ¿O tiene tantas réplicas que pasa a ser algo infinito y sin sentido anormal?
Un día más que pasa y sigo sin encontrar el camino ¿O será que estoy en él y aun no puedo reconocerlo?
Lo importante es no perder la cordura y no olvidarse de quien fui para saber quien seré.
Finalmente cierro este día en mi cuaderno con una frase que vi en una pared y me llamo la atención por la trascendencia que tiene aunque muchos no lo notemos. Si me pongo a analizar quien fue el autor tengo infinitas teorías, desde un travieso joven con ganas de pintar una pared, hasta una persona que encontró el camino y le dejo a todo el mundo la clave para que hallen el suyo. En fin, el porqué fue escrito no tiene sentido, es una frase que habla por si sola.
“Nunca dejes de soñar”
julio 31, 2009
julio 27, 2009
Madrugada del 25 de julio
Son las 3 de la madrugada y no me puedo dormir, tengo un pequeño bolso con las cosas necesarias para mi nueva vida, al fin logro encaminar mis deseos y combinarlos en la realidad. Se acabo no aguanto más, me marcho.
Entre sigilosos pasos levanto mi bolso y me dirijo hacia la mesa donde están las llaves. Trato de no respiras, es increíble como siento la adrenalina crecer en mi cuerpo. Tengo miedo pero a su vez la paz me invade; es increíble lo estoy haciendo.
Cuando llego a la puerta me paro frente a ella y en un segundo se me vienen mis recuerdos en esta casa, mi infancia, niñez, adolescencia, mi todo. Que me importa chau calvario.
Con muchas palpitaciones y realmente agitado abro la puerta haciendo muchísimo ruido y largo un grito inocente e infantil esperando que mi queridísima madre lo escuche y sepa que fui capaz de renunciar a la mala vida:
¡CHAU VIEJA, HASTA NUNCA!
Y de un portazo dejo atrás una vida, si a respirar se le puede llamar vivir.
¿Qué me deparará el futuro? ¿A dónde iré? ¿Encontraré todas las respuestas? Ahora prefiero no pensarlo, lo importante es que…
¡ME SIENTO BIEN!
Entre sigilosos pasos levanto mi bolso y me dirijo hacia la mesa donde están las llaves. Trato de no respiras, es increíble como siento la adrenalina crecer en mi cuerpo. Tengo miedo pero a su vez la paz me invade; es increíble lo estoy haciendo.
Cuando llego a la puerta me paro frente a ella y en un segundo se me vienen mis recuerdos en esta casa, mi infancia, niñez, adolescencia, mi todo. Que me importa chau calvario.
Con muchas palpitaciones y realmente agitado abro la puerta haciendo muchísimo ruido y largo un grito inocente e infantil esperando que mi queridísima madre lo escuche y sepa que fui capaz de renunciar a la mala vida:
¡CHAU VIEJA, HASTA NUNCA!
Y de un portazo dejo atrás una vida, si a respirar se le puede llamar vivir.
¿Qué me deparará el futuro? ¿A dónde iré? ¿Encontraré todas las respuestas? Ahora prefiero no pensarlo, lo importante es que…
¡ME SIENTO BIEN!
Mañana del 24 de julio.
Siento un pleno vacío que invade mi pecho, salto al abismo y aterrizo en el asfalto.
Me encuentro desolado en un mundo amoblado por infinidades de personas. Mi corazón late más fuerte de solo pensarlo, mi mente baja el ritmo poniendo mis limitaciones sociales.
Y ahí me encuentro yo, analizando mi corta vida, creyendo en la posibilidad de llenar los rincones de mi cálido y húmedo cuerpo.
Me vuelvo a preguntar: ¿Estoy seguro? ¿Es lo que quiero? ¿estoy preparado?
Mi mente me cierra, pero mi corazón es más fuerte, comienza a palpitar, segundo a segundo crecen mis emociones, la adrenalina se adueña de mi ser, la cabeza se siente vencida.
Mis ojos quedan ciegos, mis oídos sordos, mis pies inmóviles, el mundo se detiene ahí, en esa milésima; la gente se para, el reloj no camina, el sol queda iluminando mi habitación. Es el momento perfecto para lanzarme. Mirando hacia abajo respiro profundo, levanto la frente, y me lanzo.
Puedo sentir la sensación de volar, puedo entender a la más linda de las aves, puedo creer en lo que vendrá, me siento plenamente acertado con mi decisión y por sobre todas las cosas, empiezo a llenar mis espacios vacíos.
¡PUM!
El ruido lo dice todo, vuelvo a la triste realidad.
-¡ANTONIO EDUARDO COSTA! ¿¡Qué estás haciendo todavía acá!?
- Mamá, podes dejar de dar esos golpazos con la puerta.
- No me levantes la voz mocoso, ¿Porqué no fuiste a la escuela? – Consulto mi querida madre con su temerosa voz y su reconocido tirón de oreja.
- Porque, eeehh... porque...
- ¿PORQUÉ? NO DES MAS VUELTAS Y DECIME QUE MIERDA TE PASA, PENDEJO MAL NACIDO!
Si, ¿Ustedes lectores piensan lo mismo que yo?
- Primero no me tires de la oreja, segundo no me maltrates mas y tercero porque estoy cansado de vivir preso a tus gritos, amenazas y agresiones. ¡ME VOY!
Que hermoso hubiese sido reaccionar así, pero lamentablemente mis miedos me ganaron:
- Perdón mamá, teníamos examen de historia y no pude concentrarme para leer; tenía miedo de desaprobar.
- ¡PERO POR FAVOR, TU PADRE HIZO BIEN EN ABANDONARTE, SOS UN PENDEJO CAGON, NO MERECES SER HIJO MÍO, YA TE VAS AL COLEGIO Y SINO TE LLEVO GATEANDO!
- Está bien mamá, tenes razón.
Que bronca me da esta rutinaria situación. ¿No me entiende? ¿Fue alguna vez un crío esta mujer? ¿Tiene sentimientos? ¿Así tengo que ser yo con mis hijos?
Otra incógnita en mi cuerpo, debo lanzarme de una vez, debo aprovechar la situación, tomarla como excusa e irme de este lugar.
¡LISTO! Completamente decidido me espera un largo viaje y muchísimas preguntas por responderme, hoy a la noche se termina este calvario y comienza la vida...
MI VIDA.
Me encuentro desolado en un mundo amoblado por infinidades de personas. Mi corazón late más fuerte de solo pensarlo, mi mente baja el ritmo poniendo mis limitaciones sociales.
Y ahí me encuentro yo, analizando mi corta vida, creyendo en la posibilidad de llenar los rincones de mi cálido y húmedo cuerpo.
Me vuelvo a preguntar: ¿Estoy seguro? ¿Es lo que quiero? ¿estoy preparado?
Mi mente me cierra, pero mi corazón es más fuerte, comienza a palpitar, segundo a segundo crecen mis emociones, la adrenalina se adueña de mi ser, la cabeza se siente vencida.
Mis ojos quedan ciegos, mis oídos sordos, mis pies inmóviles, el mundo se detiene ahí, en esa milésima; la gente se para, el reloj no camina, el sol queda iluminando mi habitación. Es el momento perfecto para lanzarme. Mirando hacia abajo respiro profundo, levanto la frente, y me lanzo.
Puedo sentir la sensación de volar, puedo entender a la más linda de las aves, puedo creer en lo que vendrá, me siento plenamente acertado con mi decisión y por sobre todas las cosas, empiezo a llenar mis espacios vacíos.
¡PUM!
El ruido lo dice todo, vuelvo a la triste realidad.
-¡ANTONIO EDUARDO COSTA! ¿¡Qué estás haciendo todavía acá!?
- Mamá, podes dejar de dar esos golpazos con la puerta.
- No me levantes la voz mocoso, ¿Porqué no fuiste a la escuela? – Consulto mi querida madre con su temerosa voz y su reconocido tirón de oreja.
- Porque, eeehh... porque...
- ¿PORQUÉ? NO DES MAS VUELTAS Y DECIME QUE MIERDA TE PASA, PENDEJO MAL NACIDO!
Si, ¿Ustedes lectores piensan lo mismo que yo?
- Primero no me tires de la oreja, segundo no me maltrates mas y tercero porque estoy cansado de vivir preso a tus gritos, amenazas y agresiones. ¡ME VOY!
Que hermoso hubiese sido reaccionar así, pero lamentablemente mis miedos me ganaron:
- Perdón mamá, teníamos examen de historia y no pude concentrarme para leer; tenía miedo de desaprobar.
- ¡PERO POR FAVOR, TU PADRE HIZO BIEN EN ABANDONARTE, SOS UN PENDEJO CAGON, NO MERECES SER HIJO MÍO, YA TE VAS AL COLEGIO Y SINO TE LLEVO GATEANDO!
- Está bien mamá, tenes razón.
Que bronca me da esta rutinaria situación. ¿No me entiende? ¿Fue alguna vez un crío esta mujer? ¿Tiene sentimientos? ¿Así tengo que ser yo con mis hijos?
Otra incógnita en mi cuerpo, debo lanzarme de una vez, debo aprovechar la situación, tomarla como excusa e irme de este lugar.
¡LISTO! Completamente decidido me espera un largo viaje y muchísimas preguntas por responderme, hoy a la noche se termina este calvario y comienza la vida...
MI VIDA.
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