Son las 3 de la madrugada y no me puedo dormir, tengo un pequeño bolso con las cosas necesarias para mi nueva vida, al fin logro encaminar mis deseos y combinarlos en la realidad. Se acabo no aguanto más, me marcho.
Entre sigilosos pasos levanto mi bolso y me dirijo hacia la mesa donde están las llaves. Trato de no respiras, es increíble como siento la adrenalina crecer en mi cuerpo. Tengo miedo pero a su vez la paz me invade; es increíble lo estoy haciendo.
Cuando llego a la puerta me paro frente a ella y en un segundo se me vienen mis recuerdos en esta casa, mi infancia, niñez, adolescencia, mi todo. Que me importa chau calvario.
Con muchas palpitaciones y realmente agitado abro la puerta haciendo muchísimo ruido y largo un grito inocente e infantil esperando que mi queridísima madre lo escuche y sepa que fui capaz de renunciar a la mala vida:
¡CHAU VIEJA, HASTA NUNCA!
Y de un portazo dejo atrás una vida, si a respirar se le puede llamar vivir.
¿Qué me deparará el futuro? ¿A dónde iré? ¿Encontraré todas las respuestas? Ahora prefiero no pensarlo, lo importante es que…
¡ME SIENTO BIEN!
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