julio 27, 2009

Mañana del 24 de julio.

Siento un pleno vacío que invade mi pecho, salto al abismo y aterrizo en el asfalto.
Me encuentro desolado en un mundo amoblado por infinidades de personas. Mi corazón late más fuerte de solo pensarlo, mi mente baja el ritmo poniendo mis limitaciones sociales.
Y ahí me encuentro yo, analizando mi corta vida, creyendo en la posibilidad de llenar los rincones de mi cálido y húmedo cuerpo.

Me vuelvo a preguntar: ¿Estoy seguro? ¿Es lo que quiero? ¿estoy preparado?

Mi mente me cierra, pero mi corazón es más fuerte, comienza a palpitar, segundo a segundo crecen mis emociones, la adrenalina se adueña de mi ser, la cabeza se siente vencida.
Mis ojos quedan ciegos, mis oídos sordos, mis pies inmóviles, el mundo se detiene ahí, en esa milésima; la gente se para, el reloj no camina, el sol queda iluminando mi habitación. Es el momento perfecto para lanzarme. Mirando hacia abajo respiro profundo, levanto la frente, y me lanzo.
Puedo sentir la sensación de volar, puedo entender a la más linda de las aves, puedo creer en lo que vendrá, me siento plenamente acertado con mi decisión y por sobre todas las cosas, empiezo a llenar mis espacios vacíos.

¡PUM!

El ruido lo dice todo, vuelvo a la triste realidad.

-¡ANTONIO EDUARDO COSTA! ¿¡Qué estás haciendo todavía acá!?
- Mamá, podes dejar de dar esos golpazos con la puerta.
- No me levantes la voz mocoso, ¿Porqué no fuiste a la escuela? – Consulto mi querida madre con su temerosa voz y su reconocido tirón de oreja.
- Porque, eeehh... porque...
- ¿PORQUÉ? NO DES MAS VUELTAS Y DECIME QUE MIERDA TE PASA, PENDEJO MAL NACIDO!

Si, ¿Ustedes lectores piensan lo mismo que yo?

- Primero no me tires de la oreja, segundo no me maltrates mas y tercero porque estoy cansado de vivir preso a tus gritos, amenazas y agresiones. ¡ME VOY!

Que hermoso hubiese sido reaccionar así, pero lamentablemente mis miedos me ganaron:

- Perdón mamá, teníamos examen de historia y no pude concentrarme para leer; tenía miedo de desaprobar.
- ¡PERO POR FAVOR, TU PADRE HIZO BIEN EN ABANDONARTE, SOS UN PENDEJO CAGON, NO MERECES SER HIJO MÍO, YA TE VAS AL COLEGIO Y SINO TE LLEVO GATEANDO!
- Está bien mamá, tenes razón.

Que bronca me da esta rutinaria situación. ¿No me entiende? ¿Fue alguna vez un crío esta mujer? ¿Tiene sentimientos? ¿Así tengo que ser yo con mis hijos?
Otra incógnita en mi cuerpo, debo lanzarme de una vez, debo aprovechar la situación, tomarla como excusa e irme de este lugar.
¡LISTO! Completamente decidido me espera un largo viaje y muchísimas preguntas por responderme, hoy a la noche se termina este calvario y comienza la vida...

MI VIDA.

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